Por una vez, que no será la última, no voy a emprenderla contra ninguna estupidez de esas de las que hablo siempre. Hoy, simplemente, fue un día de esos que parece sacado de una cadena de correos electrónicos que incluyen una presentación en Powerpoint sobre lo bonita que es la vida, el tiempo que desaprovechamos y cosas así. Cosas que no son falsas ni son tonterías, pero que el maldito Powerpoint ha perrateado hasta un extremo vergonzoso.
En defensa de este día, diré lo siguiente:
- Me regalaron un alfajor a escondidas, y me lo comeré con un vaso de leche cuando llegue a la casa.
- Recibí la llamada de un amigo del que hace tiempo no sabía. El sábado me veré con él y una buena amiga de la que hace muchísimo estoy perdido.
- Mis compañeras de trabajo camellaron como locas, hicieron las cosas bien y salvaron mi pellejo (o, al menos, le evitaron una magulladura).
- Quedó listo todo el trabajo que tenía que entregar.
- Tengo oficina nueva.
- Cuando llegue al apartamento, estará limpio, habrá comida en la nevera, la cama tendrá otra ropa de cama y debajo de la almohada encontraré una pijama sin usar.
- Alguien de mi familia me hizo reír mucho. Bálsamo total.
Algo bueno tenía que tener este jueves. Salieron bien estas siete cosas. No está nada mal, porque pudieron ser menos.
