Lástima por los DJs. Tienen un gran trabajo, que es el de entretener a la gente. Pero de la misma manera que muchos fotógrafos de prensa se creen artistas, o muchos periodistas se creen escritores, muchos –carajo, la mayoría- de los DJs se creen músicos.DJ: Esta noche no nos podemos ver porque tengo un toque.
Uno: Chévere, ¿quién toca?
DJ: Yo
Uno (que sabe que el tipo no se toca ni el culo): ¡¿Ah?!
¿Tocar?
Además, estos vergajos y sus promotores viven pendientes de unos rankings pedorrísimos que llevan a publicar avisos que siempre dicen “El mejor DJ del mundo”. Por lo visto hay varios listados de esos porque hay números 1 simultáneos. Sólo puede haber un número 1. Pregúntenle a un atleta de alto rendimiento cuántos espacios hay en el número 1 de un podio.
Pero no le pregunten a un DJ, porque citará varias fuentes de alta subjetividad. Para ser el mejor DJ del mundo sólo hace falta que cualquier revista (sobre DJs, para DJs y por DJs) haga una encuesta ¡y listo!. Es decir, como los premios TV&Novelas.
Finalistas: Drogas, Diamantes (una estafa peor que los DJs), Doctoritis