6/07/2009

Elogio de la lentitud

Cuando uno dice que tiene alguna obsesión freudiana o habla de la figura del padre, normalmente suele ser para hablar de algún trauma.



Este no es mi caso, al menos en lo que tiene que ver con un carro. Compré un Land Rover Series II, modelo 1964. Recuerdo que mi abuelito tenía un Serie III, modelo 1970 en el cual fuimos innumerables veces a pescar al río Magdalena o al río Coello. Llevábamos cosas a una finca de recreo semi inconclusa que la familia de mi mamá tenia en una vereda en las afueras de Girardot. En esa ciudad vivían mis abuelos después de que los médicos le dijeran a mi abuela que su corazón funcionaba mejor lejos de la altura bogotana.

Había entonces una casa en Girardot con abuelos, mis tías y un tío, entonces colegiales, y un Land Rover que nunca dejó botado a nadie. Ahora, movido por las bondades conscientes del carro y, quizá, por una infancia llena de bellas inconsciencias, tengo el mío y he disfrutado poniéndolo a punto.

Creo que Richard Hammond lo explicó mejor en Top Gear.



"No tiene aletas. No tiene spoilers. Nunca parece que fuera a ir rápido. No va rápido. No acaricia tu trasero con la piel de un raro animal… Sus rines no son de magnesio.
Pero no te pido que vayas a comprar uno, ni que pongas un afiche de él en la pared. Estamos hablando de
grandes carros, que no es lo mismo que carros deseables…
Es completa y extremadamente carente de clase. No le dice nada al mundo sobre tu billetera, tus aspiraciones, tu éxito o tus habilidades en la alcoba"

Y el video sigue por 4 minutos y pico. Pero el Land Rover durará, al menos, otros 50 años.
Quizá para esa época ya no haya gasolina, y toque convertirlo a electricidad o a algo mejor que hayan descubierto. En el peor de los casos, los LR estarán en un museo, junto a los clásicos, mientras que los demás habrán sido derretidos como chatarra.

24/06/2009

Cómo resolver el problema de las drogas de una vez por todas

Como lo de legalizar las drogas todavía se demora (porque primero los gringos tiene que sanear su economía y segundo, tienen que dominar la coca y amapola así como lo hicieron con la marihuana), algo tendremos que hacer mientras tanto.

La solución jurídica falló. La policial y la médica, también. A los capos, los jíbaros, los raspachines y los cultivadores les importa un carajo las leyes y las fuerzas policiales. A los drogadictos les importa un carajo su cuerpo.

Pero a todos, sin excepción, les preocupa su apariencia. Piensen en los gordos. ¿Ustedes conocen a alguien que haga dieta para controlar la grasa, el colesterol o cualquier otro asunto médico? Yo no. Todos los que bajan de peso lo hacen para entran en un pantalón, para levantar, o verse bien en la pantaloneta roja de raya blanca que se pone para pisciniar y gaseosiar en Melgar.

Con las drogas es la misma vaina.

Por ejemplo, los heroinómanos. Si todos fueran conscientes de que se ven tan lindos como Amy Winehouse, otro sería su destino.




El éxtasis. En serio, una droga popularizada en los noventa por gente que se vestía como el hijo de Max Steel con una muñeca de Fisher Price no puede llevar a nada bueno.




La marihuana. Sé que me estoy metiendo en un terreno muy resbaloso. “No es una droga”, dirán unos. “Es que es natural”, dirán otros. Aunque defiendo el derecho que todo el mundo tiene de darse por la cabeza como quiera, lo peor de la bareta es el discurso. La gente a la que le gusta la bareta vive cacareando el respeto y la tolerancia, pero si uno dice que no fuma, entonces lo tildan a uno de zanahorio. Mmm. Tenía entendido que el respeto y la tolerancia funcionaban en ambos sentido. Carajo, me estoy desviando. El mejor argumento en contra de la bareta es estético y quienes mejor lo expusieron fueron los de la revista Vice con la siguiente foto:




“Si la hierba es perfectamente segura y no tiene efectos secundarios, ¿por qué todos los que la adoptan como un estilo de vida se ven así y hacen cosas como éstas?”
Debo aclarar que Vice no es exactamente la revista del Opus, ni cuenta con la financiación de la godarria de Tradición, Familia y Propiedad.

La cocaína: Quizá parecía sexy en Nueva York a finales de los 70 en Studio 54. Quizá. . Pero como todo en la vida, lo que empieza como algo subterráneo (como el CBGB) o exclusivo (como Studio 54), acaba convertido en un cliché. La cocaína no sólo nos ha dejado un reguero de clichés, sino fotos tan lindas como esta:



Las leyes son letra muerta escrita en papel mojado.
La sangre de los policías ha sido en vano.
El clamor de la comunidad médica es una voz en el desierto.
La única esperanza para controlar las drogas, como los gringos están empeñados en seguir en esa guerra inútil, está en la apariencia.

10/06/2009

La auténtica integración andina



Los pueden contratar en el (+593 2) 32854846.

Un millón de veces más fácil que cuadrar un concierto con Juanes, Bosé, Alejandro Sanz y Ricardo Montaner en Cúcuta.

Menos problemático que una cumbre presidencial en Santo Domingo.

Incluye gemidos y una vieja que muestra las nalgas.

Pero tengo una duda. Yo creía que el video de piscina era patrimonio del vallenato, pero no, resulta que es elemento común en el chucuchucu de cualquier nacionalidad.

27/05/2009

Defensa de las cosas que odia otra gente: Poncho Rentería

A diferencia de Silvio Rodríguez, de quien escribí en un entrada reciente, no me gusta Poncho Rentería. Sin embargo, lo respeto profundamente, muchísimo más que a verdaderas eminencias que escriben a diario en la prensa nacional. Las razones son simples: Poncho Rentería no pretende ser nada distinto de lo que es, un señor que habla banalidades y que sale una vez sí y otra también en las secciones sociales de la prensa, y por otra parte, es alguien que no se dedica a dar cátedra sobre la manera de resolver todos los problemas.

En Colombia no hay precandidato ni ex presidente que en una columna no opine ni tenga soluciones para nuestros males nacionales. Todos los ex ministros son unos genios para resolver problemas de seguridad, economía, educación, salud, transporte, y, si uno los deja, seguramente tienen la cura contra el cáncer por ahí en alguna gaveta. Eso sí, ninguno de estos sabios, mientras está en su cargo respectivo es capaz de sacar la varita mágica que exhibe desde la prensa.

Por eso admiro a Poncho. Porque se cree la gran berraquera pero no nos obliga a creerle. Porque escribe de lo que sabe: de peluquerías, de señoras divorciadas, de los vecinos de La Cabrera que no recogen la caca de sus mascotas y vainas así, pero nunca lo veremos diciéndole a los empresarios, al presidente, a los ministros, cortes o congresistas qué hacer. Porque sencillamente no tiene ni idea y tampoco le importa. Si funcionaran todas las soluciones de muchos de los sabios que son buenísimos en el papel pero tan malos en los cargos, nuestro chochal sería un paraíso. Pero no.

Además, Poncho es mi ideal periodístico: Sueño con el día en que a mí me paguen y me publiquen en El Tiempo por hablar paja, cosa que por ahora me toca hacer gratis y en un blog.



PS. Las fotos son de la revista Soho.

19/05/2009

La cosa política (¡incluye foto de Angelina Jolie sin camisa!)

Soy antiuribista, pero a estas alturas, me importan un carajo los verdaderos problemas de este país dado que la mayoría de mis conciudadanos ha decidido perpetuarlos, tal como lo ha hecho durante toda nuestra vida republicana. Además de "la Far", "los mal llamados grupos paramilitares", "los mal llamados falsos positivos", "los migrantes", el "blindaje" de la economía (¡ups!), DMG (¡dejen trabajar!), Tom y Jerry (¡dejen trabajar!), Carimagua (¡dejen trabajar!) y los vecinos de Carondelet y Miraflores, este chochal tiene otros problemitas.

Fiel a mi deber moral de no escribir nada importante, me veo obligado a resaltar los motivos no analizados por ningún opositor, y por los cuales el Mesías no debe seguir recibiendo el catálogo de Alkosto en la Casa de Nariño a partir del 8 de agosto de 2010.

1. El sombrero aguadeño: Hace poco, un amigo fue de paseo a tierra caliente, y para proteger su calva, llevó un sombrero aguadeño. La esposa le preguntó si es que ahora se había vuelto uribista. En esta finca, hasta evitar el sol se volvió un asunto político.



2.La bandera: Lo relato con otra anécdota. Un día, puse una banderita de Colombia en mi escritorio. Un compañera me preguntó si me había vuelto uribista. A ver... tengo entendido que una tela amarilla en un 50%, azul en 25% y rojo en 25% de su superficie nos representa a TODOS los colombianos, nos guste o no el Mesías.




3. Juanes: Todo régimen tiene su juglar, pero es que con el que tenemos ahora se nos fue la mano. Carlos Vives fue el juglar de la era Gaviria, Shakira la de Samper y Pastrana y ahora, Juanes. Nada garantiza que cuando Uribe no esté en la presidencia haya alguien que reemplace a Juanes, pero podemos intentar a ver qué pasa. En una de esas, despega la carrera de Isa Mebarak (y esta es la parte en la que acepto que me digan "ten cuidado con lo que pides...").




4.Los autógrafos: Un presidente no pide autógrafos. Y si los pide, no convoca a la prensa para mostrar un papelito firmado durante un almuerzo. El único papel que un presidente le firma a otro se llama tratado y lo hacen con toda la ceremonia del caso, no mientras les sirven una aromática después de papear. Insisto: un presidente no pide autógrafos. Lástima que aquí no se pueda armar el silogismo completo porque tendríamos una falacia (Para los que olvidaron las clases de lógica, lo explico con plastilina: Un presidente no pide autógrafos. Álvaro Uribe pide autógrafos, luego Álvaro Uribe no es el presidente).



5.Por la patria: Quiero volver a usar esa palabra tan bonita y poética sin que tenga ninguna carga ideológica. La pobre palabra ha corrido la misma suerte que la bandera y el sombrero aguadeño.

6.Esto sí es importante: Quiero volver a hablar de política con la mayoría de mi familia sin que me miren como a un bicho raro. Estoy mamado de desviar conversaciones hacia otros temas. Pero si no lo hago, no almorzamos en paz.



7.Por mi religión. Como católico, estoy convencido de que el único mesías es Jesús, hijo de Dios. Por lo anterior, me queda terminantemente prohibido creer en ídolos, falsos profetas, culebreros y demás. Si la religión no es suficiente motivo, lo ilustro así: Jesús caminaba sobre el agua. Uribe es capaz de tomar tinto a caballo sin regarlo. A ver qué es más difícil.



8. Porque Angelina Jolie es un bizcocho Para alguien dado a amenazar con un "le parto la cara, marica", queda muy mal que no se le haya hecho tan bonita Angelina, como lo declaró abiertamente durante un evento en el que se llevó las palmas de las damas (y de paso, algunos voticos). Aclaro que las palabras del Supremo no se dieron durante el reinado de Cartagena, el concurso Chica Med o el de Miss Tanga, sino en un consejo comunitario donde no había eso que la gente seria llama "masa crítica" para hacerle algo de contrapeso a Angelina Jolie en caso de que ella hubiera estado presente.



9. Por respeto a mi papá. El único señor con el derecho de llamarme "hijito", es mi papá (y aunque él haya votado originalmente por Uribe, no ejerce su paternidad por outsourcing gracias al presidente). Si ni siquiera mi papá me llama así, ¿por qué al presidente le encanta decirnos "hijitos" a los periodistas?.




10. Por las piscinas.
Quiero un presidente que sepa vestirse de manera adecuada a la hora de meterse en una piscina. Es decir, sin camiseta. Adelante, presidente, muéstrele a Jojoy que usted no tiene panza porque come sano y no como él, cuya pipa cervecera está desapareciendo gracias a la diabetes y a los rigores de la tierra caliente.



Bonus frac. Lo único que les cortó la risa a los españoles tras ver el frac de Uribe fue la recesión y el desempleo tan bárbaro que sufren. Pobres pendejos, eso les pasa por no estar blindados. En fin, volvamos a lo nuestro. No sé que me embejuca más: el mal gusto del presidente, la borrachera en la que estaría Ricardo Pava cuando lo diseñó, o la plata que nos costó esa vaina a los pagaimpuestos. Por menos de 50.000 pesos, le alquilan a uno un frac de verdad en Galerías o al frente de Unicentro. Ahora bien, si era mucha la tentación de tener un frac caro o en últimas un smoking, siempre podía haber cogido una revista con fotos de los premios Oscar, ir donde Pava, poner el dedo encima de una foto de George Clooney y decir "oiste Ricardo, haceme uno igualito al de este señor que se parece al Llanero Solitario".



Las mejores mentes del país no pudieron hacer nada al respecto (y las peores tampoco. Vean al Polo, que arrincona a sombrerazos a los que piensan un poquito distinto, que ensalza a Bobolitro Moreno como la gran berraquera y además, se está convirtiendo a paso firme en todo aquello de lo que dicen diferenciarse). Es el turno de nosotros, el pueblo ignorante y banal, de volver al poder, a ver si le podemos devolver la sílaba "ño" a la Casa de Nari.

11/05/2009

30/04/2009

La suegra mariguanera

Esta es la clase de cosas que un amigo del alma le regala a uno. Juan Pablo, you are za masta.

29/04/2009

Defensa de las cosas que odia otra gente: Silvio & Co.



Todavía no sé por qué tanta gente odia a Silvio Rodríguez y a otros de esa corriente de la “canción social”, término que no termino de aceptar, pero bueno, de alguna manera tenían que ponerle los medios de la época.

Sólo tengo un disco de él, Días y flores, pero no me disgustaría tener más. Es un gran guitarrista. Pero claro, la mayoría de la gente equipara, automáticamente, a Silvio Rodríguez con los mamertos. En su caso –o en el de otros músicos de calidad como Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, Pedro Guerra, y en menor grado Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina y Fito Páez- lo que parece importarle a sus críticos no es el arte, sino el tipo de gente que lo oye.

Es cierto que estos músicos son de izquierda, pero eso no quiere decir que sean mamertos, ni que apoyen a las Farc, ni que Chávez se les haga gracioso y ocurrente, ni siquiera que les guste el vino caliente o el canelazo. Tampoco logro imaginar a Aute rayando las paredes con originales frases como “USA nos usa”, ni a Silvio Rodríguez con una camiseta que diga “Remover cielo y tierra para defender la vida del presidente Gonzalo”

Noooooooooooo, queridos reaccionarios del ritmo. Por ahí no es la vaina. Porque es bien diferente oir a Silvio cantar una estrofa como

“Al final de este viaje en la vida quedará
una cura de tiempo y amor,
una gasa que envuelva un viejo dolor
”

y el mamertismo de Nathalie Cardone (francesa) o de cualquier otra de las 1.500 versiones de “Hasta siempre”:

“Aquí se queda la clara
la entrañable transparencia
de tu querida presencia
comandante Che Guevara
”

Ay juepucha, es que el Che es muy lindo cuando uno lo mira en una camiseta, pero como ministro, fue un desastre (tengan en cuenta que sus credenciales para ser ministro de Hacienda consistían en ser un estudiante de medicina que no terminó la carrera), como revolucionario, poco innovador (acabó siendo tan asesino como los matones de Batista) y como guerrillero, poco inteligente. Ningún guerrillero serio puede creer que el foquismo guevarista puede funcionar (a menos que quiera acabar en dos meses en un potrero con la jeta llena de moscas). En fin, me estoy desviando. Otro día le daré palo en forma tanto al Che como a Pinochet. Y eso que Silvio le ha cantado al Che, pero nunca cae en esa melcocha mamerta que es la que me saca el guache.

Por eso, puedo decir con orgullo: ¡Remover cielo y tierra para defender la honra de Silvio Rodríguez!

23/04/2009

Dos merengones por mil

Esto es lo mejor que me ha pasado en el día.



Como no soy quien para ensuciar con mis palabras semejante obra, dejo que sea el propio Daniel Páez, "Chilango", quien lo explique:

"Esta banda de Medellín combina elementos de la música electrónica, sonidos experimentales y elementos del rock con un estilo oscuro y humorístico, y se ha establecido como una de las propuestas más vanguardistas en la escena local, haciendo parte del sello Series Media y consiguiendo presentaciones en festivales como Altavoz 2008. Su propuesta audiovisual ha merecido reconocimientos en eventos como el Festival de Cine de Cartagena e InVitro Visual y ha sido seleccionada, entre muchos otros, al Festival de Cine Latino de Toulouse (Francia) y el Festival de Cortos de Madrid (España). Actualmente, Trópico Esmeralda se encuentra finalizando su tercer álbum de larga duración y prepara una serie de presentaciones en Bogotá y Medellín.
“Merengón” es el más reciente sencillo del EP Rifas, juegos y espectáculos, de descarga libre a través de internet. El video fue dirigido por Daniel Páez y coproducido por Carlos Cuervo, en un homenaje al humor de programas como El Show de Jimmy y sus Meros Recochamboys.

Para más información, visite:
http://www.tropicoesmeralda.furtopia.org/
http://chilangus.blogspot.com
Agradezco la difusión de este mensaje"

De nada, Chilango.
Cuando sea grande, quiero ser como tú.

20/04/2009

No soy un electrón


Son muchas más las cosas de este mundo que me gustan que las que no. Si yo fuera una partícula atómica, sin duda alguna sería un neutrón, pero no un electrón. No todo soy un tipo que sólo tiene carga negativa ni veo todo con lentes oscuros.
Más importante que hablar sobre las cosas que me molestan, lo que me interesa es hablar sobre cosas estúpidas, porque la verdad es que al mundo le importa un chorizo lo que yo opine sobre la crisis; con probada seguridad he descubierto que la gente que me conoce tiene más interés en saber qué pienso de las chivas o los jarabes.

Pero como hay días en los que me siento más tierno que una güeva de peluche (como hoy), voy a hacer una lista de la A a la Z de las cosas sencillas que sí me gustan. En entradas posteriores hablaré de todo lo que uno puede hacer con la letra Ch, la mejor temporada para coger curubas en los humedales o de por qué el departamento de Santander genera en mí tanta admiración.


Abejas
Batman
Cometas
Ch (la letra)
Dedales
Espejos
Fogatas
Guantes
Humedales
Imanes
Julia Stiles en "10 cosas que odio de tí"
Kraftwerk
Lupas
Morrales
Navajas suizas
Ñ (la letra)
Ocarinas
Pastillas
Quemar
Remar
Santander
Tulipanes
Uvas
Vampiros
Walden
Xilófonos
Yunques
Zombis

15/04/2009

Clichés


Los lugares comunes producen en mí una fascinación morbosa. Aunque no son agradables, tienen el mismo efecto que un accidente de tráfico: la cosa no es con uno, pero es inevitable echarle una mirada. Son terribles, pero uno no es capaz de seguir derecho.

Arranca el festival de teatro con su desfile. Los noticieros dirán: “ Un derroche de colorido, lleno de saltimbanquis y artistas callejeros, se tomó la avenida séptima de Bogotá”. Uno cambia un par de palabras, y ya tiene la primera frase del desfile de balleneras del reinado de Cartagena.

Nota en cualquier periódico: “Al meterse esa noche en su cama, doña Eugenia nunca se imaginó que una avalancha sepultaría su casa”. Ese “nunca se imaginó” es quizá una de las frases más traqueadas del periodismo nacional. Si doña Eugenia se hubiera imaginado que el monte se le iba a tragar la casa, ¿se hubiera metido a la cama? Y, de haberlo hecho ¿hubiera pegado el ojo?

Preguntas de rueda de prensa: Afortunadamente, cada vez se oyen menos las siguientes inquietudes de los colegas cada vez que viene un artista a Colombia. La pongo por orden de frecuencia.

· “¿Cómo le parecieron las mujeres colombianas?”
· “¿Ya probó el ajiaco?”
· “¿No le dio miedo venir a Colombia?”
· “Cántenos algo”
· “¿Piensa incluir alguna canción colombiana en su repertorio de mañana?”

Frases sueltas: “Esa plata se perdió” (es una de mis favoritas, no sólo por el contexto en el que se usa, sino por la plata que he perdido en el proceso), “poner el granito de arena”, “lo hice con las uñas”, “los niños son el futuro del país” (la odio intensamente. Por eso estamos jodidos, porque los niños siempre son el futuro, pero nunca el presente de este país. Grrrrr)

19/03/2009

Canciones favoritas: Corona (Minutemen)



Cuando apareció Jackass en televisión, la música del programa fue para mí un golpe tan contundente como cualquiera de los que recibía Johnny Knoxville, quien no tenía inconveniente en dejarse tirar naranjazos contra el cuerpo en un frontón de pelota vasca, o de servir como blanco de una pistola de paintball.

No sé si era en los créditos iniciales o finales donde decía que la música era Corona, de Minutemen. Aunque en la cortinilla de Jackass sólo ponían la parte instrumental de la canción, me encantó esa música de campesinos borrachos a punto de empezar una riña, de banda sonora de los que no tienen nada qué perder. Quizá por eso la escogieron para Jackasss, un monumento al desocupe y a lo poco que importa cuidar la vida para un grupo de gringuitos sin oficio que como no tienen problemas, simplemente se los inventan.

La canción está en el álbum Double Nickels on the Dime, de 1984, donde los Minutemen demuestran con cuánta facilidad pueden pasar del punk al folk. Y salpicar eso con algo de jazz. Alucinante. La letra no habla de nada importante. Como este blog. Por eso me gusta.

The people will survive
In their environment
The dirt, scarcity, and emptiness
Of our South
The injustice of our greed
The practice we inherit
The dirt, scarcity and emptiness
Of our South
There on the beach
I could see it in her eyes
I only had a Corona
Five cents deposit

2/03/2009

Mis problemas de la A a la Z. Problema M: Manifestaciones

El problema de las manifestaciones es que suelen generar más problemas que lo que pretenden resolver. Claro está, esa es la idea. Se cree que por hacer bulla e interrumpir el tráfico, el gobierno, los patrones, las FARC, las petroleras, los paracos o quien sea, se va a escandalizar y va a decir, llevándose las manos a la cabeza, “recórcholis, el pueblo está enojado”.

Si las marchas, manifestaciones y esas vainas que les gustan tanto a los mamertos funcionaran, hace rato que no tendríamos problemas. No es que los mamertos sean los únicos que recurren a estos métodos. Los reaccionarios también tienen le jalan a eso, aunque prefieren otros métodos.

Las manifestaciones son para gente perezosa a la que no le interesa cambiar nada. A ver, mamertos, ¿qué es más efectivo, quemar una bandera y tirar piedra, o promover un boicot?

Lo que pasa es que organizar el boicot requiere esfuerzo, planeación y un poquito más de inteligencia que echar piedra o quemar una bandera.

En cuanto a los reaccionarios... Sí, muy bonita la pulserita con la bandera de Colombia, pero en el fondo se mueren por largarse a Estados Unidos. Se sienten muy patriotas con el sombrero vueltiao, pero se deben echar alcohol después de darle la mano a un negro que vive de tejerlos. Están felices porque el Ejército combate a la guerrilla, pero no están dispuestos a pasar un solo día en el monte. Esas pulseritas y vivas al presidente son a los reaccionarios lo que las marchas son a los mamertos: pura paja y pereza.

23/02/2009

Canciones favoritas: Enjoy the Silence (Depeche Mode)


Si tuviera que escoger la canción que cambió mi vida, sin duda sería esta. Sin “Enjoy the Silence”, nunca hubiera descubierto a mi banda favorita, sin la cual no me habría interesado en la música (sin la cual no habría aprendido a medio tocar un instrumento), sin la cual, a su vez, mi carrera como periodista habría sido muy distinta. A la música, le debo, ni más ni menos, que en mi nevera haya mercado, incluso hoy, que no escribo mucho sobre el tema.

“Enjoy The Silence” apareció para mi en Girardot, una tarde muy calurosa de diciembre de 1990, un poco después de las 6. En cuanto el video salió en la pantalla y la música empezó a sonar, fue como si un par de manos sobre mis hombros me hubieran obligado a sentarme. No podía creer que esa fuera la misma banda de la empalagosa “Just Can’t Get Enough”.

Todo encajaba. La letra, la música y la imagen de un rey que camina solo por el campo, la playa y la nieve con una silla de plegable. La imagen de un hombre que aparentemente lo tiene todo, pero que al final no tiene nada aparte de lo que está en sus manos me ha acompañado durante casi 20 años. No es difícil identificarse con él.

10/02/2009

Mis problemas de la A a la Z. Problema L: Lemas


Otra letra complicada. Ahora que lo pienso, me gustan muchas cosas con L o que al menos la contienen. Después de exprimir mi cerebro en la búsqueda de una estupidez que me incomode por L, he llegado a la conclusión de que me maman los lemas. Sobre todo porque casi nunca se cumplen. Bueno, y si a esas vamos, uno podría decir que me mama la ley por el mismo motivo, pero no. Por la ley siento un gran respeto pero, sobre todo, la compasión que me inspira una viejita estéril que no conoció un minuto de fertilidad en su vida.

Los lemas tienen para mi una inclinación militar que ni siquiera le queda bien a los militares. Suelen estar llenos de palabras como “deber”, “honor” y “lealtad”, que son virtudes hermosísimas, pero que de tanto repetirlas, hacen que los lemas acaben convertidos en muecas de títulos de películas de (adivinen...) militares.

Así, sin devanarme los sesos, se me ocurren “La misión del deber”, “Hombres de honor”, "Senderos de gloria" y “Más allá del deber”, títulos de películas que, sin más, parecen lemas.

No puedo tener mucho en contra de los militares. Siempre he creído que son un mal necesario y bueno, qué le vamos a hacer. Además, varios familiares han pasado por ahí, así que no tengo autoridad moral para rechazarlos del todo. Pero bueno, me estoy desviando del tema.

No sé cuál sea el lema más chimbo del mundo, pero seguro que no estamos muy lejos de encontrar uno. Una amiga me contó que hay una empresa de mensajería que tiene hasta himno, por lo cual no me queda difícil imaginar que debe tener lema, emblema y hasta sistema judicial propio.

29/01/2009

Recompensa

Por una vez, que no será la última, no voy a emprenderla contra ninguna estupidez de esas de las que hablo siempre. Hoy, simplemente, fue un día de esos que parece sacado de una cadena de correos electrónicos que incluyen una presentación en Powerpoint sobre lo bonita que es la vida, el tiempo que desaprovechamos y cosas así.

Cosas que no son falsas ni son tonterías, pero que el maldito Powerpoint ha perrateado hasta un extremo vergonzoso.

En defensa de este día, diré lo siguiente:

  • Me regalaron un alfajor a escondidas, y me lo comeré con un vaso de leche cuando llegue a la casa.
  • Recibí la llamada de un amigo del que hace tiempo no sabía. El sábado me veré con él y una buena amiga de la que hace muchísimo estoy perdido.
  • Mis compañeras de trabajo camellaron como locas, hicieron las cosas bien y salvaron mi pellejo (o, al menos, le evitaron una magulladura).
  • Quedó listo todo el trabajo que tenía que entregar.
  • Tengo oficina nueva.
  • Cuando llegue al apartamento, estará limpio, habrá comida en la nevera, la cama tendrá otra ropa de cama y debajo de la almohada encontraré una pijama sin usar.
  • Alguien de mi familia me hizo reír mucho. Bálsamo total.

Algo bueno tenía que tener este jueves. Salieron bien estas siete cosas. No está nada mal, porque pudieron ser menos.

Yupi.

4/01/2009

Mis problemas de la A a la Z. Problema K: La K

La K es una letra rara. La usamos muy poco en castellano y por eso se me ocurren muy pocas cosas que odie con ella. Pero bueno, realmente tengo un problema en la K en los mensajes de texto. Digamos, son las tres de la tarde y llega un mensaje al teléfono: “Ke hacemos?”

Ojo a la falta de la apertura de la interrogación a la E sin tilde y a ¡la K!

Ya sé que mi condición de colombiano, periodista y fetichista del lenguaje me hacen particularmente jodón en este punto, pero bueno, de eso se trata esto de mis problemas personales.

Ya sé, carajo, no es tan grave, como en realidad nada de lo de mi quejadera es grave (y por eso puedo convivir a regañadientes con las chivas, las inducciones, los Djs, etc.) Y sí esta entrada es casi de relleno porque la verdad es que me quedó grande. Ahora estoy preocupado para cuando tenga que escribir de la Ñ y la Q.

9/12/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema J: Jarabes

Quizá en otra ocasión ya había hecho referencia a la Emulsión de Scott, pero es que no puedo pasar por la jota sin profundizar en algo que me perturba tanto, que es de esas cosas que puedo decir “cuando yo tenga hijos, no voy a ser así”.
Intentaré, a menos que un médico con más cartones que un tugurio me indique lo contrario, no darle ninguna clase de jarabe al fruto del vientre de aquella en la que deposite mi mala semilla.
Los jarabes son unas de esas vainas que deberían estar destinadas sólo para el uso neonatal o de niños que presenten un lamentable y avanzadísimo estado de desnutrición.
Uno podría pensar que a los niños les dan jarabe, a pesar de su asqueroso sabor, porque bajan más fácil. ¡Falso!, los niños comen de todo: tierra, pilas, fichas de Lego, llaves, canicas, botones, monedas y la mayoría de veces no sólo sobreviven sino que reinciden, con lo cual queda muy claro que no les debe quedar muy difícil pasarse entera una inocente gragea recubierta.
Voy a mi trauma concreto. Cuando era niño, a mi mamá se le ocurrió que era buenísimo darme emulsión de Scott, ese jarabe con textura de sabajón, pero con sabor a aceite de hígado de bacalao. El caso es que en mi casa, el aceite de hígado de bacalao venía en dos presentaciones: jarabe para mí, y grageas para mi papá y mi mamá.
Nunca he tenido una conversación seria con ellos pero ahora que mis 31 añejos me dan la madurez para enfrentar este trauma, debería reunirlos y aclarar este horrible episodio de mi pasado.

Finalistas: Las Jimenas y los Javieres cuando escriben su nombre con X.

31/10/2008

Y sí, este es uno de mis placeres



Nunca, ni por curiosidad, he encendido un cigarrillo y aspiro a seguir así. Los cigarrillos huelen a mierda y la bareta huele a chichí. La verdad es que no sé que le ven de chévere. Pero creo que si algo lo reconcilia a uno con la vida es ver un mico fumando. Alguna vez, cuando apenas era un embrión de periodista en mi primer trabajo, se me ocurrio decir que si me ganara el baloto, lo primero que haría con mi dinero, después de las cosas obvias (una buena casa, unas buenas inversiones, un buen viaje, caridad, etc.) , sería conseguir un mico que fumara, o mejor aún, uno que no lo hiciera y que alguien le enseñara para filmar el proceso. Aún hoy, seis años después, me la siguen montando con el episodio.
Pero después de ver esto, espero que al menos una persona entienda mi sentimiento. Un mico fumando es un fenómeno tan triste y decadente, pero a la vez tan divertido, que a uno se le divide el corazón entre el respeto a la naturaleza y el amor lo paila. Porque, seamos serios, si un perro fuma, no es tan chistoso.

30/09/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema I: Inducciones

Todos hemos sido nuevos en alguna vaina. Pero pocas veces se siente uno tan nuevo como cuando llega a la universidad o como cuando se cambia de trabajo. Por eso, los departamentos de bienestar universitario y de recursos humanos le facilitan a uno la vida. Y sí, son útiles en la medida en que le indican a uno cómo sacar un libro de la biblioteca, en dónde se piden los certificados para cualquier efecto, a quién se le pasa la carta para pedir vacaciones o qué le pasa a uno si lo cogen bajando música pirata mediante esa versión de Limewire que uno, ingeniosamente, logró instalar en su PC sin permiso de los de tecnología.

Lo terrible de las inducciones es que a uno nunca le informan sobre lo caspa que es el portero de la biblioteca, de la cifra astronómica que le cobran por el certificado, de la poca disposición del jefe para otorgar vacaciones o del escándalo que se le arma cuando se den cuenta de que usted no está bajando música sino porno (a un amigo mío le castigaron la conexión a internet durante un mes).

Por otra parte, las inducciones –sobre todo las grupales- son campo fértil para las abominables dinámicas de integración, en las cuales -en el mejor de los casos- uno tiene que participar en una especie de carrera de observación interna para conocer algunos de los vericuetos físicos o institucionales del sitio. En el peor de los casos, lo ponen a uno a aprenderse el himno de la empresa (¿por qué una empresa debería tener himno ¡¿ah?!), a escribir por grupos un acróstico en un papelógrafo en el que cada letra represente una virtud o una aspiración, y otras vainas así.

Por culpa de una inducción –la de la universidad- viví uno de los episodios más risibles de mi vida, aunque para la pobre víctima fue extremadamente vergonzoso. Y dice:

Era una seca mañana de julio. Abarrotábamos el auditorio Luis Carlos Galán de la universidad Javeriana poco más de 100 primíparos de comunicación, dispuestos a que nos dividieran en nuestros grupos de inducción para los siguientes 5 días. Empezaron a repartir premios basados en categorías estúpidas. Yo obtuve el premio “Ratón de biblioteca” por ser el primíparo que entró con el ICFES más alto (incluía un lápiz y dos boletas para ir a un concierto de la filarmónica y eso sí fue chévere, aunque mi fama de ñoño quedó firmemente cimentada desde el primer día). Lo realmente grave sucedió cuando empezaron a decir en voz alta los nombres de las personas y sus grupos. Cuando empezaron a armar el grupo 5, dijeron: “Juan Pablo Valencia, Álvaro Velandia...” y así sucesivamente.

Hasta que dijeron “Franklin Laureano Acuña Melo”. Una risa que los más discretos intentaron enmudecer con la mano llenó el auditorio. Lo peor fue que como el personaje no aparecía, volvieron a decir “Franklin Laureano Acuña Melo”. Un muchacho delgado y vestido de negro se levantó y caminó hacia donde estaba su grupo. Las risas volvieron a sonar, un poco más apagadas porque ahora el nombre tenía una cara y un cuerpo presente. Para eso sirven las inducciones.

Para eso, y para que le den a uno algunos consejos extremadamente útiles, como los de seguridad que da la ONU a sus funcionarios, independientemente de que ejerzan en una oficina en Bogotá o en el pueblo más minado de Colombia. Unas perlitas (100% verídicas):

  • No intente imitar las técnicas de conducción que ha visto en las películas de James Bond.
  • Nunca guarde como recuerdo partes de minas o de munición.
  • Si tiene que hacer sus necesidades, hágalas en la carretera.
Por eso es que las inducciones se me hacen tan charras. Porque lo único que a uno le queda claro es la misión y la visión del organismo, pero detalles del por qué la taza de uno siempre acaba en otro escritorio, son cosas que pertenecen a la dimensión desconocida.

Finalistas: Inmolaciones, Idilios, Impresionismo