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19/05/2009

La cosa política (¡incluye foto de Angelina Jolie sin camisa!)

Soy antiuribista, pero a estas alturas, me importan un carajo los verdaderos problemas de este país dado que la mayoría de mis conciudadanos ha decidido perpetuarlos, tal como lo ha hecho durante toda nuestra vida republicana. Además de "la Far", "los mal llamados grupos paramilitares", "los mal llamados falsos positivos", "los migrantes", el "blindaje" de la economía (¡ups!), DMG (¡dejen trabajar!), Tom y Jerry (¡dejen trabajar!), Carimagua (¡dejen trabajar!) y los vecinos de Carondelet y Miraflores, este chochal tiene otros problemitas.

Fiel a mi deber moral de no escribir nada importante, me veo obligado a resaltar los motivos no analizados por ningún opositor, y por los cuales el Mesías no debe seguir recibiendo el catálogo de Alkosto en la Casa de Nariño a partir del 8 de agosto de 2010.

1. El sombrero aguadeño: Hace poco, un amigo fue de paseo a tierra caliente, y para proteger su calva, llevó un sombrero aguadeño. La esposa le preguntó si es que ahora se había vuelto uribista. En esta finca, hasta evitar el sol se volvió un asunto político.



2.La bandera: Lo relato con otra anécdota. Un día, puse una banderita de Colombia en mi escritorio. Un compañera me preguntó si me había vuelto uribista. A ver... tengo entendido que una tela amarilla en un 50%, azul en 25% y rojo en 25% de su superficie nos representa a TODOS los colombianos, nos guste o no el Mesías.




3. Juanes: Todo régimen tiene su juglar, pero es que con el que tenemos ahora se nos fue la mano. Carlos Vives fue el juglar de la era Gaviria, Shakira la de Samper y Pastrana y ahora, Juanes. Nada garantiza que cuando Uribe no esté en la presidencia haya alguien que reemplace a Juanes, pero podemos intentar a ver qué pasa. En una de esas, despega la carrera de Isa Mebarak (y esta es la parte en la que acepto que me digan "ten cuidado con lo que pides...").




4.Los autógrafos: Un presidente no pide autógrafos. Y si los pide, no convoca a la prensa para mostrar un papelito firmado durante un almuerzo. El único papel que un presidente le firma a otro se llama tratado y lo hacen con toda la ceremonia del caso, no mientras les sirven una aromática después de papear. Insisto: un presidente no pide autógrafos. Lástima que aquí no se pueda armar el silogismo completo porque tendríamos una falacia (Para los que olvidaron las clases de lógica, lo explico con plastilina: Un presidente no pide autógrafos. Álvaro Uribe pide autógrafos, luego Álvaro Uribe no es el presidente).



5.Por la patria: Quiero volver a usar esa palabra tan bonita y poética sin que tenga ninguna carga ideológica. La pobre palabra ha corrido la misma suerte que la bandera y el sombrero aguadeño.

6.Esto sí es importante: Quiero volver a hablar de política con la mayoría de mi familia sin que me miren como a un bicho raro. Estoy mamado de desviar conversaciones hacia otros temas. Pero si no lo hago, no almorzamos en paz.



7.Por mi religión. Como católico, estoy convencido de que el único mesías es Jesús, hijo de Dios. Por lo anterior, me queda terminantemente prohibido creer en ídolos, falsos profetas, culebreros y demás. Si la religión no es suficiente motivo, lo ilustro así: Jesús caminaba sobre el agua. Uribe es capaz de tomar tinto a caballo sin regarlo. A ver qué es más difícil.



8. Porque Angelina Jolie es un bizcocho Para alguien dado a amenazar con un "le parto la cara, marica", queda muy mal que no se le haya hecho tan bonita Angelina, como lo declaró abiertamente durante un evento en el que se llevó las palmas de las damas (y de paso, algunos voticos). Aclaro que las palabras del Supremo no se dieron durante el reinado de Cartagena, el concurso Chica Med o el de Miss Tanga, sino en un consejo comunitario donde no había eso que la gente seria llama "masa crítica" para hacerle algo de contrapeso a Angelina Jolie en caso de que ella hubiera estado presente.



9. Por respeto a mi papá. El único señor con el derecho de llamarme "hijito", es mi papá (y aunque él haya votado originalmente por Uribe, no ejerce su paternidad por outsourcing gracias al presidente). Si ni siquiera mi papá me llama así, ¿por qué al presidente le encanta decirnos "hijitos" a los periodistas?.




10. Por las piscinas.
Quiero un presidente que sepa vestirse de manera adecuada a la hora de meterse en una piscina. Es decir, sin camiseta. Adelante, presidente, muéstrele a Jojoy que usted no tiene panza porque come sano y no como él, cuya pipa cervecera está desapareciendo gracias a la diabetes y a los rigores de la tierra caliente.



Bonus frac. Lo único que les cortó la risa a los españoles tras ver el frac de Uribe fue la recesión y el desempleo tan bárbaro que sufren. Pobres pendejos, eso les pasa por no estar blindados. En fin, volvamos a lo nuestro. No sé que me embejuca más: el mal gusto del presidente, la borrachera en la que estaría Ricardo Pava cuando lo diseñó, o la plata que nos costó esa vaina a los pagaimpuestos. Por menos de 50.000 pesos, le alquilan a uno un frac de verdad en Galerías o al frente de Unicentro. Ahora bien, si era mucha la tentación de tener un frac caro o en últimas un smoking, siempre podía haber cogido una revista con fotos de los premios Oscar, ir donde Pava, poner el dedo encima de una foto de George Clooney y decir "oiste Ricardo, haceme uno igualito al de este señor que se parece al Llanero Solitario".



Las mejores mentes del país no pudieron hacer nada al respecto (y las peores tampoco. Vean al Polo, que arrincona a sombrerazos a los que piensan un poquito distinto, que ensalza a Bobolitro Moreno como la gran berraquera y además, se está convirtiendo a paso firme en todo aquello de lo que dicen diferenciarse). Es el turno de nosotros, el pueblo ignorante y banal, de volver al poder, a ver si le podemos devolver la sílaba "ño" a la Casa de Nari.

29/04/2009

Defensa de las cosas que odia otra gente: Silvio & Co.



Todavía no sé por qué tanta gente odia a Silvio Rodríguez y a otros de esa corriente de la “canción social”, término que no termino de aceptar, pero bueno, de alguna manera tenían que ponerle los medios de la época.

Sólo tengo un disco de él, Días y flores, pero no me disgustaría tener más. Es un gran guitarrista. Pero claro, la mayoría de la gente equipara, automáticamente, a Silvio Rodríguez con los mamertos. En su caso –o en el de otros músicos de calidad como Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, Pedro Guerra, y en menor grado Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina y Fito Páez- lo que parece importarle a sus críticos no es el arte, sino el tipo de gente que lo oye.

Es cierto que estos músicos son de izquierda, pero eso no quiere decir que sean mamertos, ni que apoyen a las Farc, ni que Chávez se les haga gracioso y ocurrente, ni siquiera que les guste el vino caliente o el canelazo. Tampoco logro imaginar a Aute rayando las paredes con originales frases como “USA nos usa”, ni a Silvio Rodríguez con una camiseta que diga “Remover cielo y tierra para defender la vida del presidente Gonzalo”

Noooooooooooo, queridos reaccionarios del ritmo. Por ahí no es la vaina. Porque es bien diferente oir a Silvio cantar una estrofa como

“Al final de este viaje en la vida quedará
una cura de tiempo y amor,
una gasa que envuelva un viejo dolor
”

y el mamertismo de Nathalie Cardone (francesa) o de cualquier otra de las 1.500 versiones de “Hasta siempre”:

“Aquí se queda la clara
la entrañable transparencia
de tu querida presencia
comandante Che Guevara
”

Ay juepucha, es que el Che es muy lindo cuando uno lo mira en una camiseta, pero como ministro, fue un desastre (tengan en cuenta que sus credenciales para ser ministro de Hacienda consistían en ser un estudiante de medicina que no terminó la carrera), como revolucionario, poco innovador (acabó siendo tan asesino como los matones de Batista) y como guerrillero, poco inteligente. Ningún guerrillero serio puede creer que el foquismo guevarista puede funcionar (a menos que quiera acabar en dos meses en un potrero con la jeta llena de moscas). En fin, me estoy desviando. Otro día le daré palo en forma tanto al Che como a Pinochet. Y eso que Silvio le ha cantado al Che, pero nunca cae en esa melcocha mamerta que es la que me saca el guache.

Por eso, puedo decir con orgullo: ¡Remover cielo y tierra para defender la honra de Silvio Rodríguez!

2/03/2009

Mis problemas de la A a la Z. Problema M: Manifestaciones

El problema de las manifestaciones es que suelen generar más problemas que lo que pretenden resolver. Claro está, esa es la idea. Se cree que por hacer bulla e interrumpir el tráfico, el gobierno, los patrones, las FARC, las petroleras, los paracos o quien sea, se va a escandalizar y va a decir, llevándose las manos a la cabeza, “recórcholis, el pueblo está enojado”.

Si las marchas, manifestaciones y esas vainas que les gustan tanto a los mamertos funcionaran, hace rato que no tendríamos problemas. No es que los mamertos sean los únicos que recurren a estos métodos. Los reaccionarios también tienen le jalan a eso, aunque prefieren otros métodos.

Las manifestaciones son para gente perezosa a la que no le interesa cambiar nada. A ver, mamertos, ¿qué es más efectivo, quemar una bandera y tirar piedra, o promover un boicot?

Lo que pasa es que organizar el boicot requiere esfuerzo, planeación y un poquito más de inteligencia que echar piedra o quemar una bandera.

En cuanto a los reaccionarios... Sí, muy bonita la pulserita con la bandera de Colombia, pero en el fondo se mueren por largarse a Estados Unidos. Se sienten muy patriotas con el sombrero vueltiao, pero se deben echar alcohol después de darle la mano a un negro que vive de tejerlos. Están felices porque el Ejército combate a la guerrilla, pero no están dispuestos a pasar un solo día en el monte. Esas pulseritas y vivas al presidente son a los reaccionarios lo que las marchas son a los mamertos: pura paja y pereza.

30/09/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema I: Inducciones

Todos hemos sido nuevos en alguna vaina. Pero pocas veces se siente uno tan nuevo como cuando llega a la universidad o como cuando se cambia de trabajo. Por eso, los departamentos de bienestar universitario y de recursos humanos le facilitan a uno la vida. Y sí, son útiles en la medida en que le indican a uno cómo sacar un libro de la biblioteca, en dónde se piden los certificados para cualquier efecto, a quién se le pasa la carta para pedir vacaciones o qué le pasa a uno si lo cogen bajando música pirata mediante esa versión de Limewire que uno, ingeniosamente, logró instalar en su PC sin permiso de los de tecnología.

Lo terrible de las inducciones es que a uno nunca le informan sobre lo caspa que es el portero de la biblioteca, de la cifra astronómica que le cobran por el certificado, de la poca disposición del jefe para otorgar vacaciones o del escándalo que se le arma cuando se den cuenta de que usted no está bajando música sino porno (a un amigo mío le castigaron la conexión a internet durante un mes).

Por otra parte, las inducciones –sobre todo las grupales- son campo fértil para las abominables dinámicas de integración, en las cuales -en el mejor de los casos- uno tiene que participar en una especie de carrera de observación interna para conocer algunos de los vericuetos físicos o institucionales del sitio. En el peor de los casos, lo ponen a uno a aprenderse el himno de la empresa (¿por qué una empresa debería tener himno ¡¿ah?!), a escribir por grupos un acróstico en un papelógrafo en el que cada letra represente una virtud o una aspiración, y otras vainas así.

Por culpa de una inducción –la de la universidad- viví uno de los episodios más risibles de mi vida, aunque para la pobre víctima fue extremadamente vergonzoso. Y dice:

Era una seca mañana de julio. Abarrotábamos el auditorio Luis Carlos Galán de la universidad Javeriana poco más de 100 primíparos de comunicación, dispuestos a que nos dividieran en nuestros grupos de inducción para los siguientes 5 días. Empezaron a repartir premios basados en categorías estúpidas. Yo obtuve el premio “Ratón de biblioteca” por ser el primíparo que entró con el ICFES más alto (incluía un lápiz y dos boletas para ir a un concierto de la filarmónica y eso sí fue chévere, aunque mi fama de ñoño quedó firmemente cimentada desde el primer día). Lo realmente grave sucedió cuando empezaron a decir en voz alta los nombres de las personas y sus grupos. Cuando empezaron a armar el grupo 5, dijeron: “Juan Pablo Valencia, Álvaro Velandia...” y así sucesivamente.

Hasta que dijeron “Franklin Laureano Acuña Melo”. Una risa que los más discretos intentaron enmudecer con la mano llenó el auditorio. Lo peor fue que como el personaje no aparecía, volvieron a decir “Franklin Laureano Acuña Melo”. Un muchacho delgado y vestido de negro se levantó y caminó hacia donde estaba su grupo. Las risas volvieron a sonar, un poco más apagadas porque ahora el nombre tenía una cara y un cuerpo presente. Para eso sirven las inducciones.

Para eso, y para que le den a uno algunos consejos extremadamente útiles, como los de seguridad que da la ONU a sus funcionarios, independientemente de que ejerzan en una oficina en Bogotá o en el pueblo más minado de Colombia. Unas perlitas (100% verídicas):

  • No intente imitar las técnicas de conducción que ha visto en las películas de James Bond.
  • Nunca guarde como recuerdo partes de minas o de munición.
  • Si tiene que hacer sus necesidades, hágalas en la carretera.
Por eso es que las inducciones se me hacen tan charras. Porque lo único que a uno le queda claro es la misión y la visión del organismo, pero detalles del por qué la taza de uno siempre acaba en otro escritorio, son cosas que pertenecen a la dimensión desconocida.

Finalistas: Inmolaciones, Idilios, Impresionismo

12/03/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema F: Francófilos

Ah, Francia. Digan lo que digan, los franceses la supieron hacer.

Los gringos podrán despotricar todo lo que quieran de los franceses, pero ahí tendrán por siempre la Estatua de la Libertad, totalmente Fabriqué en France.

También lograron poner el nombre de su país en una invención hecha por sus vecinos: las papas a la francesa, que en realidad son tan belgas como Tintín y las almejas que se comen en la Grande Place de Bruselas.

Tienen una semana laboral de 35 horas y un periodo de vacaciones de cinco semanas (y, según el tipo de contacto, se pueden convertir en 7 en virtud de una vaina llamada Reduction du Temps de Travail). Chévere la vida, que emoción tan amarilla (para ellos) y qué envidia tan verde (para uno). Eso, por el lado bueno. Pero si tuviera que escoger algo realmente detestable de Francia, sería el grupito de los francófilos. Identificarlos es muy fácil:

  • Normalmente, estarán en la Alianza Francesa de cada ciudad (aunque allí también hay mucha gente que va a aprender francés, ojo).
  • Les matan las bufandas.
  • El cine de Hollywood les parece una mierda después de que han visto una o dos películas de Truffaut.
  • Se sienten realizados tomando café.
  • Idealizan a París. Para los que no han ido, les cuento lo siguiente: la subida a Montmartre tiene graffitis a granel; Jean-Pierre Jeunet limpió todo el mugre de las paredes para la idílica Amélie. Durante la mayor parte de su historia, París, ciudad del Louvre y de Notre-Dame, ha sido la capital europea de las cacas de perro. Una visita a París sin pisar mierda no está completa. De tal tamaño llegó a ser el problema (y los bollos) que en 2002 la alcaldía tuvo que tomar cartas en el asunto. Ou la la.
  • Por último, dado que la popó está tan entrañablemente ligada a París, es posible que eso sea lo que impulsa a los francófilos de dos pesos a mirar al resto de la humanidad como una caca.

Ya sé que los franceses no tienen la culpa de tener francófilos. Pero los equipos de fútbol tampoco tienen la culpa de que sus hinchas sean unas garras y aún así, a veces toman medidas al respecto para intentar meterlos en cintura.

Finalistas: Filminas, Fórmica, Foamy.

25/01/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema E: Ejecutivos

En algún momento de la historia de la lengua castellana, particularmente en Colombia, la palabra “ejecutivo” empezó a usarse para un montón de cosas que poco tenían que ver con aquello a lo que la palabreja pretendía aludir: lo exclusivo, cosmopolita o superior en cualquier sentido.

Antes de que en Colombia se pusiera de moda lo ejecutivo, Manolito, el amigo de Mafalda, ya había descubierto el uso publicitario de la palabra para vender aceitunas, líchigo o cualquier cosa que se le pasara por esa cabecita cuadrada con peinado de cepillo.

En Colombia, el almuerzo ejecutivo es una cosa que no está salida precisamente del caldero de Alain Ducasse, sino que puede contener combinaciones tan sanas como pasta con arroz, tajada y huevo, la piedra angular de una alimentación con poca fibra y escasez de vitaminas y proteínas. La pasta, por supuesto ha sido cocinada en agua con un chorrito de aceite –dizque para que no se pegue-. En las mesas puede haber una botellita de salsa de tomate rendida en agua para aderezar el desfile de harinas.

Lo otro es el servicio ejecutivo ofrecido por las busetas, cuyo aviso dice “no se admiten pasajeros de pie”. Obviamente, el anuncio no sólo no se cumple, sino que la norma de marras está avalada por el código de tránsito.

Al impedir que vayan pasajeros de pie, se requieren más buses en las calles, así que adivinen quienes estuvieron en el origen de la norma.

La cereza en este pastel para ejecutivos la pone el todopoderoso bus ejecutivo.

Si por “ejecutivo” usted entiende que se trata de un bus que casi nunca lavan, ni barren, en el que crece el musgo en los marcos de las ventanas, cuyo tubo de escape parece diseñado por un ingeniero nazi de manera que el gas inunde la cabina, el bus ejecutivo bogotano cumple con esos y otros requerimientos.

Por todo lo anterior, aquí va un consejo para los administradores, mercadotecnistas, administradores y afines: si aceptan un trabajo en una empresa, no dejen por nada que les chanten la palabra “ejecutivo” en su cargo. Nada de “gerente ejecutivo”, “asistente” ejecutivo” o simplemente “ejecutivo”. A menos, claro está que lo que usted quiera sea que lo asocien con una las consecuencias de una mareada de plato de arroz, tajada y huevo ejecutada en un hediondo bus bogotano.

Finalistas: Enaguas, Extras noticiosos, EPS, ETS

14/09/2007

Comercio electrónico

No, esto no es una caca amarrada con una cinta para entregársela a la ex como recompensa. Se trata del Puro del desespero, vendido en la tienda virtual del Indio Amazónico. Ojo, el nombre del producto es real y muy acertado, pues hay que estar realmente desesperado para gastar 50 dólares en un puro de dudosa pureza que, la única suerte que cambiará –en el mejor de los casos- es la de los moscos y los bichos que se le arrimen al usuario.


Por supuesto, debe usted fumarlo con fruición o con encono
(según a lo que le sepa el tabaco-bollo) y echar humo por la nariz como si estuviera poseído por el mismísimo Verriondo.

El siguiente objeto es el Perfume buena suerte, también vendido por el emprendedor Indio. Este pachulí debe usarse “los días martes y viernes”, según las precisas indicaciones del fabricante. El por qué de esos días no se explica.

Eso sí, los dermatólogos van a estar felices porque los miércoles y los sábados, quienes se asperjen el mejunje, llenarán los consultorios en busca de alguna pomada formulada para que les quite el atroz carranchín que les escuece en donde se hayan echado el perfume de marras.