20/04/2009

No soy un electrón


Son muchas más las cosas de este mundo que me gustan que las que no. Si yo fuera una partícula atómica, sin duda alguna sería un neutrón, pero no un electrón. No todo soy un tipo que sólo tiene carga negativa ni veo todo con lentes oscuros.
Más importante que hablar sobre las cosas que me molestan, lo que me interesa es hablar sobre cosas estúpidas, porque la verdad es que al mundo le importa un chorizo lo que yo opine sobre la crisis; con probada seguridad he descubierto que la gente que me conoce tiene más interés en saber qué pienso de las chivas o los jarabes.

Pero como hay días en los que me siento más tierno que una güeva de peluche (como hoy), voy a hacer una lista de la A a la Z de las cosas sencillas que sí me gustan. En entradas posteriores hablaré de todo lo que uno puede hacer con la letra Ch, la mejor temporada para coger curubas en los humedales o de por qué el departamento de Santander genera en mí tanta admiración.


Abejas
Batman
Cometas
Ch (la letra)
Dedales
Espejos
Fogatas
Guantes
Humedales
Imanes
Julia Stiles en "10 cosas que odio de tí"
Kraftwerk
Lupas
Morrales
Navajas suizas
Ñ (la letra)
Ocarinas
Pastillas
Quemar
Remar
Santander
Tulipanes
Uvas
Vampiros
Walden
Xilófonos
Yunques
Zombis

15/04/2009

Clichés


Los lugares comunes producen en mí una fascinación morbosa. Aunque no son agradables, tienen el mismo efecto que un accidente de tráfico: la cosa no es con uno, pero es inevitable echarle una mirada. Son terribles, pero uno no es capaz de seguir derecho.

Arranca el festival de teatro con su desfile. Los noticieros dirán: “ Un derroche de colorido, lleno de saltimbanquis y artistas callejeros, se tomó la avenida séptima de Bogotá”. Uno cambia un par de palabras, y ya tiene la primera frase del desfile de balleneras del reinado de Cartagena.

Nota en cualquier periódico: “Al meterse esa noche en su cama, doña Eugenia nunca se imaginó que una avalancha sepultaría su casa”. Ese “nunca se imaginó” es quizá una de las frases más traqueadas del periodismo nacional. Si doña Eugenia se hubiera imaginado que el monte se le iba a tragar la casa, ¿se hubiera metido a la cama? Y, de haberlo hecho ¿hubiera pegado el ojo?

Preguntas de rueda de prensa: Afortunadamente, cada vez se oyen menos las siguientes inquietudes de los colegas cada vez que viene un artista a Colombia. La pongo por orden de frecuencia.

· “¿Cómo le parecieron las mujeres colombianas?”
· “¿Ya probó el ajiaco?”
· “¿No le dio miedo venir a Colombia?”
· “Cántenos algo”
· “¿Piensa incluir alguna canción colombiana en su repertorio de mañana?”

Frases sueltas: “Esa plata se perdió” (es una de mis favoritas, no sólo por el contexto en el que se usa, sino por la plata que he perdido en el proceso), “poner el granito de arena”, “lo hice con las uñas”, “los niños son el futuro del país” (la odio intensamente. Por eso estamos jodidos, porque los niños siempre son el futuro, pero nunca el presente de este país. Grrrrr)

19/03/2009

Canciones favoritas: Corona (Minutemen)



Cuando apareció Jackass en televisión, la música del programa fue para mí un golpe tan contundente como cualquiera de los que recibía Johnny Knoxville, quien no tenía inconveniente en dejarse tirar naranjazos contra el cuerpo en un frontón de pelota vasca, o de servir como blanco de una pistola de paintball.

No sé si era en los créditos iniciales o finales donde decía que la música era Corona, de Minutemen. Aunque en la cortinilla de Jackass sólo ponían la parte instrumental de la canción, me encantó esa música de campesinos borrachos a punto de empezar una riña, de banda sonora de los que no tienen nada qué perder. Quizá por eso la escogieron para Jackasss, un monumento al desocupe y a lo poco que importa cuidar la vida para un grupo de gringuitos sin oficio que como no tienen problemas, simplemente se los inventan.

La canción está en el álbum Double Nickels on the Dime, de 1984, donde los Minutemen demuestran con cuánta facilidad pueden pasar del punk al folk. Y salpicar eso con algo de jazz. Alucinante. La letra no habla de nada importante. Como este blog. Por eso me gusta.

The people will survive
In their environment
The dirt, scarcity, and emptiness
Of our South
The injustice of our greed
The practice we inherit
The dirt, scarcity and emptiness
Of our South
There on the beach
I could see it in her eyes
I only had a Corona
Five cents deposit

2/03/2009

Mis problemas de la A a la Z. Problema M: Manifestaciones

El problema de las manifestaciones es que suelen generar más problemas que lo que pretenden resolver. Claro está, esa es la idea. Se cree que por hacer bulla e interrumpir el tráfico, el gobierno, los patrones, las FARC, las petroleras, los paracos o quien sea, se va a escandalizar y va a decir, llevándose las manos a la cabeza, “recórcholis, el pueblo está enojado”.

Si las marchas, manifestaciones y esas vainas que les gustan tanto a los mamertos funcionaran, hace rato que no tendríamos problemas. No es que los mamertos sean los únicos que recurren a estos métodos. Los reaccionarios también tienen le jalan a eso, aunque prefieren otros métodos.

Las manifestaciones son para gente perezosa a la que no le interesa cambiar nada. A ver, mamertos, ¿qué es más efectivo, quemar una bandera y tirar piedra, o promover un boicot?

Lo que pasa es que organizar el boicot requiere esfuerzo, planeación y un poquito más de inteligencia que echar piedra o quemar una bandera.

En cuanto a los reaccionarios... Sí, muy bonita la pulserita con la bandera de Colombia, pero en el fondo se mueren por largarse a Estados Unidos. Se sienten muy patriotas con el sombrero vueltiao, pero se deben echar alcohol después de darle la mano a un negro que vive de tejerlos. Están felices porque el Ejército combate a la guerrilla, pero no están dispuestos a pasar un solo día en el monte. Esas pulseritas y vivas al presidente son a los reaccionarios lo que las marchas son a los mamertos: pura paja y pereza.

23/02/2009

Canciones favoritas: Enjoy the Silence (Depeche Mode)


Si tuviera que escoger la canción que cambió mi vida, sin duda sería esta. Sin “Enjoy the Silence”, nunca hubiera descubierto a mi banda favorita, sin la cual no me habría interesado en la música (sin la cual no habría aprendido a medio tocar un instrumento), sin la cual, a su vez, mi carrera como periodista habría sido muy distinta. A la música, le debo, ni más ni menos, que en mi nevera haya mercado, incluso hoy, que no escribo mucho sobre el tema.

“Enjoy The Silence” apareció para mi en Girardot, una tarde muy calurosa de diciembre de 1990, un poco después de las 6. En cuanto el video salió en la pantalla y la música empezó a sonar, fue como si un par de manos sobre mis hombros me hubieran obligado a sentarme. No podía creer que esa fuera la misma banda de la empalagosa “Just Can’t Get Enough”.

Todo encajaba. La letra, la música y la imagen de un rey que camina solo por el campo, la playa y la nieve con una silla de plegable. La imagen de un hombre que aparentemente lo tiene todo, pero que al final no tiene nada aparte de lo que está en sus manos me ha acompañado durante casi 20 años. No es difícil identificarse con él.

10/02/2009

Mis problemas de la A a la Z. Problema L: Lemas


Otra letra complicada. Ahora que lo pienso, me gustan muchas cosas con L o que al menos la contienen. Después de exprimir mi cerebro en la búsqueda de una estupidez que me incomode por L, he llegado a la conclusión de que me maman los lemas. Sobre todo porque casi nunca se cumplen. Bueno, y si a esas vamos, uno podría decir que me mama la ley por el mismo motivo, pero no. Por la ley siento un gran respeto pero, sobre todo, la compasión que me inspira una viejita estéril que no conoció un minuto de fertilidad en su vida.

Los lemas tienen para mi una inclinación militar que ni siquiera le queda bien a los militares. Suelen estar llenos de palabras como “deber”, “honor” y “lealtad”, que son virtudes hermosísimas, pero que de tanto repetirlas, hacen que los lemas acaben convertidos en muecas de títulos de películas de (adivinen...) militares.

Así, sin devanarme los sesos, se me ocurren “La misión del deber”, “Hombres de honor”, "Senderos de gloria" y “Más allá del deber”, títulos de películas que, sin más, parecen lemas.

No puedo tener mucho en contra de los militares. Siempre he creído que son un mal necesario y bueno, qué le vamos a hacer. Además, varios familiares han pasado por ahí, así que no tengo autoridad moral para rechazarlos del todo. Pero bueno, me estoy desviando del tema.

No sé cuál sea el lema más chimbo del mundo, pero seguro que no estamos muy lejos de encontrar uno. Una amiga me contó que hay una empresa de mensajería que tiene hasta himno, por lo cual no me queda difícil imaginar que debe tener lema, emblema y hasta sistema judicial propio.

29/01/2009

Recompensa

Por una vez, que no será la última, no voy a emprenderla contra ninguna estupidez de esas de las que hablo siempre. Hoy, simplemente, fue un día de esos que parece sacado de una cadena de correos electrónicos que incluyen una presentación en Powerpoint sobre lo bonita que es la vida, el tiempo que desaprovechamos y cosas así.

Cosas que no son falsas ni son tonterías, pero que el maldito Powerpoint ha perrateado hasta un extremo vergonzoso.

En defensa de este día, diré lo siguiente:

  • Me regalaron un alfajor a escondidas, y me lo comeré con un vaso de leche cuando llegue a la casa.
  • Recibí la llamada de un amigo del que hace tiempo no sabía. El sábado me veré con él y una buena amiga de la que hace muchísimo estoy perdido.
  • Mis compañeras de trabajo camellaron como locas, hicieron las cosas bien y salvaron mi pellejo (o, al menos, le evitaron una magulladura).
  • Quedó listo todo el trabajo que tenía que entregar.
  • Tengo oficina nueva.
  • Cuando llegue al apartamento, estará limpio, habrá comida en la nevera, la cama tendrá otra ropa de cama y debajo de la almohada encontraré una pijama sin usar.
  • Alguien de mi familia me hizo reír mucho. Bálsamo total.

Algo bueno tenía que tener este jueves. Salieron bien estas siete cosas. No está nada mal, porque pudieron ser menos.

Yupi.

4/01/2009

Mis problemas de la A a la Z. Problema K: La K

La K es una letra rara. La usamos muy poco en castellano y por eso se me ocurren muy pocas cosas que odie con ella. Pero bueno, realmente tengo un problema en la K en los mensajes de texto. Digamos, son las tres de la tarde y llega un mensaje al teléfono: “Ke hacemos?”

Ojo a la falta de la apertura de la interrogación a la E sin tilde y a ¡la K!

Ya sé que mi condición de colombiano, periodista y fetichista del lenguaje me hacen particularmente jodón en este punto, pero bueno, de eso se trata esto de mis problemas personales.

Ya sé, carajo, no es tan grave, como en realidad nada de lo de mi quejadera es grave (y por eso puedo convivir a regañadientes con las chivas, las inducciones, los Djs, etc.) Y sí esta entrada es casi de relleno porque la verdad es que me quedó grande. Ahora estoy preocupado para cuando tenga que escribir de la Ñ y la Q.

9/12/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema J: Jarabes

Quizá en otra ocasión ya había hecho referencia a la Emulsión de Scott, pero es que no puedo pasar por la jota sin profundizar en algo que me perturba tanto, que es de esas cosas que puedo decir “cuando yo tenga hijos, no voy a ser así”.
Intentaré, a menos que un médico con más cartones que un tugurio me indique lo contrario, no darle ninguna clase de jarabe al fruto del vientre de aquella en la que deposite mi mala semilla.
Los jarabes son unas de esas vainas que deberían estar destinadas sólo para el uso neonatal o de niños que presenten un lamentable y avanzadísimo estado de desnutrición.
Uno podría pensar que a los niños les dan jarabe, a pesar de su asqueroso sabor, porque bajan más fácil. ¡Falso!, los niños comen de todo: tierra, pilas, fichas de Lego, llaves, canicas, botones, monedas y la mayoría de veces no sólo sobreviven sino que reinciden, con lo cual queda muy claro que no les debe quedar muy difícil pasarse entera una inocente gragea recubierta.
Voy a mi trauma concreto. Cuando era niño, a mi mamá se le ocurrió que era buenísimo darme emulsión de Scott, ese jarabe con textura de sabajón, pero con sabor a aceite de hígado de bacalao. El caso es que en mi casa, el aceite de hígado de bacalao venía en dos presentaciones: jarabe para mí, y grageas para mi papá y mi mamá.
Nunca he tenido una conversación seria con ellos pero ahora que mis 31 añejos me dan la madurez para enfrentar este trauma, debería reunirlos y aclarar este horrible episodio de mi pasado.

Finalistas: Las Jimenas y los Javieres cuando escriben su nombre con X.

31/10/2008

Y sí, este es uno de mis placeres



Nunca, ni por curiosidad, he encendido un cigarrillo y aspiro a seguir así. Los cigarrillos huelen a mierda y la bareta huele a chichí. La verdad es que no sé que le ven de chévere. Pero creo que si algo lo reconcilia a uno con la vida es ver un mico fumando. Alguna vez, cuando apenas era un embrión de periodista en mi primer trabajo, se me ocurrio decir que si me ganara el baloto, lo primero que haría con mi dinero, después de las cosas obvias (una buena casa, unas buenas inversiones, un buen viaje, caridad, etc.) , sería conseguir un mico que fumara, o mejor aún, uno que no lo hiciera y que alguien le enseñara para filmar el proceso. Aún hoy, seis años después, me la siguen montando con el episodio.
Pero después de ver esto, espero que al menos una persona entienda mi sentimiento. Un mico fumando es un fenómeno tan triste y decadente, pero a la vez tan divertido, que a uno se le divide el corazón entre el respeto a la naturaleza y el amor lo paila. Porque, seamos serios, si un perro fuma, no es tan chistoso.

30/09/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema I: Inducciones

Todos hemos sido nuevos en alguna vaina. Pero pocas veces se siente uno tan nuevo como cuando llega a la universidad o como cuando se cambia de trabajo. Por eso, los departamentos de bienestar universitario y de recursos humanos le facilitan a uno la vida. Y sí, son útiles en la medida en que le indican a uno cómo sacar un libro de la biblioteca, en dónde se piden los certificados para cualquier efecto, a quién se le pasa la carta para pedir vacaciones o qué le pasa a uno si lo cogen bajando música pirata mediante esa versión de Limewire que uno, ingeniosamente, logró instalar en su PC sin permiso de los de tecnología.

Lo terrible de las inducciones es que a uno nunca le informan sobre lo caspa que es el portero de la biblioteca, de la cifra astronómica que le cobran por el certificado, de la poca disposición del jefe para otorgar vacaciones o del escándalo que se le arma cuando se den cuenta de que usted no está bajando música sino porno (a un amigo mío le castigaron la conexión a internet durante un mes).

Por otra parte, las inducciones –sobre todo las grupales- son campo fértil para las abominables dinámicas de integración, en las cuales -en el mejor de los casos- uno tiene que participar en una especie de carrera de observación interna para conocer algunos de los vericuetos físicos o institucionales del sitio. En el peor de los casos, lo ponen a uno a aprenderse el himno de la empresa (¿por qué una empresa debería tener himno ¡¿ah?!), a escribir por grupos un acróstico en un papelógrafo en el que cada letra represente una virtud o una aspiración, y otras vainas así.

Por culpa de una inducción –la de la universidad- viví uno de los episodios más risibles de mi vida, aunque para la pobre víctima fue extremadamente vergonzoso. Y dice:

Era una seca mañana de julio. Abarrotábamos el auditorio Luis Carlos Galán de la universidad Javeriana poco más de 100 primíparos de comunicación, dispuestos a que nos dividieran en nuestros grupos de inducción para los siguientes 5 días. Empezaron a repartir premios basados en categorías estúpidas. Yo obtuve el premio “Ratón de biblioteca” por ser el primíparo que entró con el ICFES más alto (incluía un lápiz y dos boletas para ir a un concierto de la filarmónica y eso sí fue chévere, aunque mi fama de ñoño quedó firmemente cimentada desde el primer día). Lo realmente grave sucedió cuando empezaron a decir en voz alta los nombres de las personas y sus grupos. Cuando empezaron a armar el grupo 5, dijeron: “Juan Pablo Valencia, Álvaro Velandia...” y así sucesivamente.

Hasta que dijeron “Franklin Laureano Acuña Melo”. Una risa que los más discretos intentaron enmudecer con la mano llenó el auditorio. Lo peor fue que como el personaje no aparecía, volvieron a decir “Franklin Laureano Acuña Melo”. Un muchacho delgado y vestido de negro se levantó y caminó hacia donde estaba su grupo. Las risas volvieron a sonar, un poco más apagadas porque ahora el nombre tenía una cara y un cuerpo presente. Para eso sirven las inducciones.

Para eso, y para que le den a uno algunos consejos extremadamente útiles, como los de seguridad que da la ONU a sus funcionarios, independientemente de que ejerzan en una oficina en Bogotá o en el pueblo más minado de Colombia. Unas perlitas (100% verídicas):

  • No intente imitar las técnicas de conducción que ha visto en las películas de James Bond.
  • Nunca guarde como recuerdo partes de minas o de munición.
  • Si tiene que hacer sus necesidades, hágalas en la carretera.
Por eso es que las inducciones se me hacen tan charras. Porque lo único que a uno le queda claro es la misión y la visión del organismo, pero detalles del por qué la taza de uno siempre acaba en otro escritorio, son cosas que pertenecen a la dimensión desconocida.

Finalistas: Inmolaciones, Idilios, Impresionismo

9/09/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema H : Hipnosis regresiva

Pocas cosas por H me causan problema, pero si tuviera que escoger algo, sin duda sería la hipnosis regresiva.

Recuerdo un programa de Radioactiva en el que en el horario familiar de las 23.30, o quizá más tarde, hipnotizaban a alguien. Normalmente, era alguno de los locutores de la misma emisora los que se prestaban para la demostración (?), que corría a cargo de un “experto”. Se supone que era experto en hacer que la gente descubriera quién había sido en una vida anterior, pero a mi me huele que este timador sabía más de sexar pollitos que de adivinar el pasado remoto.

Después de los procedimientos de rutina (“Relájate. Respira profundo. Cuando cuente tres, vas a quedar dormida”), la locutora empieza a responder todo lo que el hipnotizador le pregunta.

Así, la niña descubría que en el pasado fue un judío en un campo de concentración nazi, y que formó parte de la corte de María Antonieta. La lista de sandeces seguía, y si bien la locutora de voz sexy nunca llegó al extremo de haber sido Napoleón, Leonardo da Vinci u otro candidato a biografía gorda en libro de pasta dura, sus vidas pasadas sí coincidían con momentos de alta importancia histórica.

Además, siempre era europea. La nena nunca cultivó papas con los muiscas, ni fue aguatera en la Bogotá colonial o guaricha en algún lupanar de La Habana.

Lo terrible es que un espectáculo similar ocurría en televisión y en otros espacios de radio. Todos europeos, todos en algún momento de importancia.

Por eso es que esta vaina no me la mamo y a estos vergajos deberían procesarlos por estafa.

Finalistas: Hembros, Hombreras, Hurras

30/08/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema G: Gimnasios

No faltará quien diga en esta ocasión que con qué autoridad moral voy a hablar yo de deporte y estado físico. Durante toda mi vida he huido del deporte y de las matemáticas tanto como me ha sido posible y, si bien no puedo negar su importancia, son dos cosas que no van mucho conmigo.

Un gimnasio es una de esas vainas que uno dice “¿pa qué?”. Normalmente, una rutina suele empezar con una media hora de ejercicio cardiovascular, que es un nombre atrapabobos para “correr” o "montar en bicicleta", actividades que uno puede realizar de manera gratuita en el parque más cercano a su residencia.

Algún avispado a medio camino entre antropólogo y experto en mercadeo dirá que al gimnasio en realidad no se va a correr (disculpen, a “hacer actividad cardiovascular), sino a exponerse y a hacer relaciones sociales. Hasta cierto punto, puede tener razón por una serie de motivos que –dado el carácter imbécil de este blog– no expondré, pero, de verdad, mi idea de relación social no pasa por la interacción con gente a medio vestir, sudando y jadeando. Bueno, lo de sudando y jadeando funciona divinamente para la interacción social cuando se carece de ropa, pero eso es otra historia, que será contada en otra ocasión).

Estoy seguro de que en las facultades de mercadeo deben tener montada alguna materia alrededor de los gimnasios y el agua embotellada, que son, ni más ni menos, los dos negocios que prueban de mejor manera cómo se puede crear una necesidad en donde tal necesidad ya estaba satisfecha. Y hay que ver la cantidad de agua embotellada que se consume en los gimnasios.

Me jode que en los gimasios pongan música. Normalmente, la gente que tiene para pagar un gimnasio tiene para pagarse un iPod o cualquier otro chéchere que tenga tropecientos gigabytes de capaciad, así que si uno quiere hacer cardiovascular al ritmo de Fruko y sus Tesos, Defecation o la más oscura suite para viola da gamba de Jean-Baptiste Lully, no tiene por qué mamarse a Proyecto Uno, DJ Tiësto o Naty Botero.

En fin, el día que vuelva a hacer ejercicio, saldré a uno de los bellos parques de mi barrio, trotaré con mi iPod, saludaré a los viejitos que salen a caminar en sudadera y bufanda, y quizá, en una de esas, me inviten a comer queso en el toldo de una de las esquinas. Eso es mejor que ver a unos tipos y a unas viejas que se juran divinos y que no invitan a ni mierda.

Finalistas: Ginebra (el trago, no la ciudad), Guaqueros, Garrapatas.

30/07/2008

El mejor plan



A veces la vida nos da bellas sorpresas así estas vengan un poco tarde. Hoy descubrí que el 18 de abril se estrenó Zombie Strippers, una de esas porquerías que nutren mi espíritu cualquier noche de viernes.

La ex estrella del porno Jenna Jameson y Robert Englund (sí, Freddy Krueger) son los protagonistas. La película se trata de lo siguiente: Cuando una agencia secreta del gobierno gringo deja escapar un virus mortal que causa la reanimación de los muertos, el primer lugar en recibirlo es Rhino’s, una whiskería en donde una de las strippers queda infectada y se convierte en un ser sobrenatural y comecarne -lo que, por algún motivo que tendré que descubrir cuando al fin pueda ver esta basura hace que se vuelva la sensación del lugar. Algunas de sus compañeras se ven tentadas por esa nueva vida (o muerte) y deben decidir si unirse o atacar. También actúan estrellas rutilantes de la serie B como Roxy Saint (de la banda gótica Roxy Saint and the Blackouts) y el campeón de lucha Ultimate Tito Ortiz.



En serio, esta película lo tiene casi todo. Una leyenda del porno en una película en la que no se empelota (tanto) y en la que se le ve todo el botox, una leyenda del cine de terror sin su personaje emblemático, mujeres en bikini armadas con escopetas y asediadas por zombis, y un luchador.

¿Que más le puedo pedir a la vida?

21/07/2008

La letra G no es para Gotham

Aunque no lo lleve a flor de piel, soy fanático de Batman. Me encanta que en español, Gotham City se llame ciudad Gótica. Es una adaptación un libre de una palabra que en sí misma no significa nada. En fin, quizá no exista en el planeta una sola ciudad que se llame así, pero en Turquía, localizada en 37°52′N 41°10′E (si tienen Google Earth o Google Maps vayan allá), existe una ciudad llamada BATMAN. Tal como lo leen.

Wikipedia en español la presenta así: "Batman es la capital de Batman, la provincia del mismo nombre, y se encuentra en el Sureste de Turquía, a unos 540 msnm. En 2003 la ciudad tenía una población de 266.100 habitantes. Es una importante área productora de petróleo con refinerías, con una producción de 22.000 barriles diarios."

Como lo indican las fotos, Batman tiene su propio sitio en internet, bastante choneto, por cierto, al que pueden acceder aquí.

No deja de ser interesante que en el sitio de internet una de las fotos en las que se puede ver con mayor claridad una persona sea precisamente la de una enmascarada.

Me pregunto muchas cosas:

  • ¿Cuál será el gentilicio?
  • ¿Cómo será el escudo de la ciudad?
  • ¿Cómo habrá sido el estreno de la película en Batman?
  • Si un niño se disfraza de Batman en Batman ¿equivale a que yo me disfrace de Bogotá en Bogotá?
  • Si yo fuera un buen dibujante y creara un superhéroe, ¿lo llamaría Bogotá?
  • ¿Quién será el tipo más adinerado de Batman?
  • ¿A qué carajos se dedicará la señora de la foto cuando no está en el cultivo?
En fin, ya se sabe que en Batman lo que abundan son los secretos y los enigmas. Algo que sí está clarísimo, es que en la página de Batman anuncian, de entrada, las cuevas. Me pregunto si las de Turquía también tendrán batitubos.

17/03/2008

¿Aló? Te llamo desde el infierno

No sé si con la aparición del iPhone se haya llegado a una de las cimas de la telefonía celular, que en cuestión de meses siempre sale con algún avance.

De lo que sí estoy seguro es que con el Angel Phone no sólo hubo un retroceso, sino que se llegó a profundidades abisales, a los más oscuros dominios del Hades. Ahí perdonarán.



12/03/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema F: Francófilos

Ah, Francia. Digan lo que digan, los franceses la supieron hacer.

Los gringos podrán despotricar todo lo que quieran de los franceses, pero ahí tendrán por siempre la Estatua de la Libertad, totalmente Fabriqué en France.

También lograron poner el nombre de su país en una invención hecha por sus vecinos: las papas a la francesa, que en realidad son tan belgas como Tintín y las almejas que se comen en la Grande Place de Bruselas.

Tienen una semana laboral de 35 horas y un periodo de vacaciones de cinco semanas (y, según el tipo de contacto, se pueden convertir en 7 en virtud de una vaina llamada Reduction du Temps de Travail). Chévere la vida, que emoción tan amarilla (para ellos) y qué envidia tan verde (para uno). Eso, por el lado bueno. Pero si tuviera que escoger algo realmente detestable de Francia, sería el grupito de los francófilos. Identificarlos es muy fácil:

  • Normalmente, estarán en la Alianza Francesa de cada ciudad (aunque allí también hay mucha gente que va a aprender francés, ojo).
  • Les matan las bufandas.
  • El cine de Hollywood les parece una mierda después de que han visto una o dos películas de Truffaut.
  • Se sienten realizados tomando café.
  • Idealizan a París. Para los que no han ido, les cuento lo siguiente: la subida a Montmartre tiene graffitis a granel; Jean-Pierre Jeunet limpió todo el mugre de las paredes para la idílica Amélie. Durante la mayor parte de su historia, París, ciudad del Louvre y de Notre-Dame, ha sido la capital europea de las cacas de perro. Una visita a París sin pisar mierda no está completa. De tal tamaño llegó a ser el problema (y los bollos) que en 2002 la alcaldía tuvo que tomar cartas en el asunto. Ou la la.
  • Por último, dado que la popó está tan entrañablemente ligada a París, es posible que eso sea lo que impulsa a los francófilos de dos pesos a mirar al resto de la humanidad como una caca.

Ya sé que los franceses no tienen la culpa de tener francófilos. Pero los equipos de fútbol tampoco tienen la culpa de que sus hinchas sean unas garras y aún así, a veces toman medidas al respecto para intentar meterlos en cintura.

Finalistas: Filminas, Fórmica, Foamy.

25/01/2008

Mis problemas de la A a la Z. Problema E: Ejecutivos

En algún momento de la historia de la lengua castellana, particularmente en Colombia, la palabra “ejecutivo” empezó a usarse para un montón de cosas que poco tenían que ver con aquello a lo que la palabreja pretendía aludir: lo exclusivo, cosmopolita o superior en cualquier sentido.

Antes de que en Colombia se pusiera de moda lo ejecutivo, Manolito, el amigo de Mafalda, ya había descubierto el uso publicitario de la palabra para vender aceitunas, líchigo o cualquier cosa que se le pasara por esa cabecita cuadrada con peinado de cepillo.

En Colombia, el almuerzo ejecutivo es una cosa que no está salida precisamente del caldero de Alain Ducasse, sino que puede contener combinaciones tan sanas como pasta con arroz, tajada y huevo, la piedra angular de una alimentación con poca fibra y escasez de vitaminas y proteínas. La pasta, por supuesto ha sido cocinada en agua con un chorrito de aceite –dizque para que no se pegue-. En las mesas puede haber una botellita de salsa de tomate rendida en agua para aderezar el desfile de harinas.

Lo otro es el servicio ejecutivo ofrecido por las busetas, cuyo aviso dice “no se admiten pasajeros de pie”. Obviamente, el anuncio no sólo no se cumple, sino que la norma de marras está avalada por el código de tránsito.

Al impedir que vayan pasajeros de pie, se requieren más buses en las calles, así que adivinen quienes estuvieron en el origen de la norma.

La cereza en este pastel para ejecutivos la pone el todopoderoso bus ejecutivo.

Si por “ejecutivo” usted entiende que se trata de un bus que casi nunca lavan, ni barren, en el que crece el musgo en los marcos de las ventanas, cuyo tubo de escape parece diseñado por un ingeniero nazi de manera que el gas inunde la cabina, el bus ejecutivo bogotano cumple con esos y otros requerimientos.

Por todo lo anterior, aquí va un consejo para los administradores, mercadotecnistas, administradores y afines: si aceptan un trabajo en una empresa, no dejen por nada que les chanten la palabra “ejecutivo” en su cargo. Nada de “gerente ejecutivo”, “asistente” ejecutivo” o simplemente “ejecutivo”. A menos, claro está que lo que usted quiera sea que lo asocien con una las consecuencias de una mareada de plato de arroz, tajada y huevo ejecutada en un hediondo bus bogotano.

Finalistas: Enaguas, Extras noticiosos, EPS, ETS